El mercado de la memorabilia vive de la confianza, y precisamente eso lo hace vulnerable a las falsificaciones. Ya sea en una compra propia o ante la duda de si una pieza heredada o regalada es auténtica: estos son los puntos que deberías conocer antes de fiarte de una camiseta o una foto firmada.
Por qué la autenticidad es tan difícil de valorar
Una firma apenas puede verificarse de forma fiable a simple vista: incluso los coleccionistas experimentados lo tienen difícil. La caligrafía varía según el día, la superficie y la edad de quien firma. Por eso se ha desarrollado todo un mercado de certificación destinado a distinguir las firmas auténticas de las falsificadas.
Las principales empresas de certificación
Las más conocidas son Beckett Authentication (BAS), James Spence Authentication (JSA), PSA/DNA y Fanatics Authentic. Estas empresas verifican las firmas mediante bases de datos de referencia, la experiencia con la caligrafía individual de cada jugador y, en parte, observando el propio acto de firma (las llamadas «witnessed signings»). Un certificado de estas empresas es actualmente el indicio más fiable de autenticidad en el ámbito de la memorabilia deportiva.
Qué vale un certificado de autenticidad – y qué no
Un certificado de autenticidad (COA) vale solo tanto como la entidad que lo emite. Los certificados de empresas consolidadas como las mencionadas tienen peso real en el mercado e influyen notablemente en el valor de reventa. En cambio, los certificados de «casas de subastas» desconocidas o creadas por el propio vendedor suelen carecer de valor: no confirman nada más que la afirmación del vendedor.
Señales de alarma típicas al comprar
Conviene desconfiar de precios llamativamente bajos para jugadores muy demandados, de vendedores sin un historial verificable, de certificados sin número comprobable, y de fotos de la firma muy comprimidas o tomadas desde ángulos inusuales. La ausencia de hologramas o etiquetas de los certificadores conocidos en una pieza anunciada como «certificada» es también una señal de alarma clara.
Procedencia y trazabilidad
Además del certificado en sí, cuenta la procedencia: ¿se firmó la pieza en un evento presencial («in-person»), es decir, bajo supervisión, a menudo con testigos o vídeo, o se envió por correo? Las firmas presenciales con confirmación de testigos se consideran especialmente fiables. Un historial de compra sin lagunas, desde la firma original hasta el vendedor actual, aumenta además la seguridad y, con frecuencia, el valor de reventa.
¿Qué hacer si tienes dudas?
Para una pieza que ya posees pero no está certificada, merece la pena una evaluación posterior por parte de alguno de los proveedores mencionados: cuesta tiempo y una tasa, pero aporta claridad y puede aumentar el valor considerablemente. Al comprar algo nuevo, la regla es: mejor una pieza algo más cara y certificada que una ganga barata sin procedencia verificable. En caso de duda, merece la pena una segunda opinión antes de invertir una suma importante.
¿No sabes si tu pieza debería enmarcarse o verificarse primero? Escríbenos – compartimos con gusto nuestra valoración desde la experiencia como coleccionistas.